El informe de la minoría
by admin- Fecha:July 9th, 2006
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El sistema tiene su génesis en los ordenadores de mediados de este siglo. ¿Cómo se verifican los resultados de un ordenador electrónico? Transfiriendo los datos a un segundo ordenador de idéntico diseño. Pero dos ordenadores no bastan. Si cada ordenador llega a una conclusión diferente, es imposible saber, a priori, cuál de los dos está en lo cierto. La solución, basada en un cuidadoso estudio del método estadístico, consiste en utilizar un tercer ordenador para chequear los resultados de los dos primeros. Así se obtiene lo que llaman un informe de la mayoría. Se puede asumir con seguridad que el acuerdo de dos sobre tres indica cuál de los resultados alternativos es el acertado. Sería improbable que dos ordenadores llegaran a soluciones idénticamente incorrectas…
P. K. D., El informe de la minoría
Detrás de todo fondo hay otro fondo aún más profundo. Debajo de las noticias anidan sapos y culebras. El camino que conduce al abismo se encuentra cada mañana en el kiosco. Las radios dejan rendijas entreabiertas desde donde se vislumbran las mazmorras. Algunos minutos, en alguna parte del planeta, alguna televisión realiza su conexión en directo con el infierno. Existen los puntos de fuga. El aquelarre donde se cocina la marcha de los tiempos a veces se hace visible.
Ocurre pocas veces. Por lo general, los medios hacen bien su trabajo: dan una visión de la historia que resulta coherente. Auténtica o no, es lo de menos. Todo concuerda. Se mantiene cierta lógica. Es el discurso del consenso. Una versión sencilla de digerir. Se reconoce siempre por una misma norma: apenas cuesta diferenciar el bien del mal. A los buenos se les reconoce porque son los que botan. A los malos se les reconoce porque están rodeados de bombas, y gritan, y no creen en el Estado de derecho. Todo esto es lo que llamaríamos la Versión Disney de la Historia. Es una versión con buenos y malos. En la Versión Disney existe la democracia y el terror, y un largo abismo separa una cosa y otra.
La Historia, sin embargo, es un Dragón con dos cabezas. La Versión Disney, la cabeza amable, hace un ruido atronador. Golpea con la cola en el suelo y su voz salta a primera hora en todas las cadenas de radio. Habla de forma ininterrumpida con una lengua de fuego. Por dientes tiene más de dos mil canales digitales. Vuela en las marquesinas de los autobuses. Se pavonea en prime-time. Le encanta aparecer en las páginas impares de los periódicos. Se manifiesta con un rostro amable en el Telediario. Tiene una voz acogedora en la radio. Es, incluso, cercanamente familiar.
La otra cabeza anda algo más escondida. A diferencia de la anterior, no es fácil oírla. Habla por susurros. No siempre es fácil entender lo que dice. Conversa por medio de acertijos. Y sin embargo, algo queda patente detrás de cada uno de sus siseos. El único motivo de existencia es el de ser una permanente y rotunda negación a la Versión Disney de la Historia. Un mentís de proporciones siderales. Un No astronómico. Una carcajada cósmica. Esta otra versión sonríe, pero hay bastante hielo en su sonrisa. Tiene una lengua de hielo. Y en los ojos muestra una lucidez que congela los músculos. Dice cosas terribles. Sabe que demasiada luz puede dañar a la vista, por lo que no anima muchos a acercarse a ella. No es que hable otro idioma. Únicamente, dice algo más honesto. La línea entre buenos y malos queda algo más difusa. La línea entre buenos y malos, sencillamente, no existe. Existe un fuego cruzado entre el terror y un terror aún mayor. Y con la mueca burlesca que dan los años y el escepticismo, la versión incómoda muestra que las leyes de la política no han cambiado demasiado en los últimos 200 siglos. Y que, al igual que en la Roma de Calígula o en la Florencia de los Borgia, quien sube al siguiente peldaño es quien vierte más veneno en la copa.
No son muchos quienes prestan atención a estas voces.
Es lo que llamaríamos el Informe de la Minoría.
Es lo que, a partir de hoy, intentaré que aparezca en este blog,
Así que les recomiendo hacerse con una mascarilla. Es una advertencia: antes de pasar la siguiente página, no estaría mal que se colocaran guantes de coma o una pinza en la nariz.
A continuación, simplemente disfruten.


